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Mitos y Cuentos de la Isla del Sol

UNA LECTURA DE LOS RELATOS DEL INKA Y LOS CHULLPAS EN LA ISLA DEL SOL

Lucy Jemio Gonzales

En los trabajos de recopilación de tradición oral que realizamos en diferentes pueblos andinos, registramos infaltablemente, en todos los casos, historias relativas al Inka. Según las diferentes tradiciones orales, la presencia de este personaje marca un hito histórico de grandes proyecciones para los pueblos andinos. Encontramos particularmente, grupos de relatos cuyos contenidos se articulan en torno al reconocimiento del Inka como gran constructor y civilizador, cuya labor es interrumpida con consecuencias irreversibles para el destino de estos pueblos e igualmente los relatos expresan la idea de que si el Inka hubiese podido concluir su obra, la situación actual del pueblo sería otra mejor.

Sobre los narradores de estos cuentos

La Isla está comprendida entre dos partes: Ch’alla y Yumani, nos alojamos en Yumani, la parte sur de la Isla. El primer día que amanecimos en la Isla del Sol, visitamos a don Ignacio Quispe y su esposa, doña Josefa Quispe, quienes gentilmente nos recibieron en el patio de su casa y se dispusieron a hablar con nosotros. Entonces, les invitamos a pijchar coca y procedimos a registrar sus relatos. Don Ignacio nos dijo que no sabía exactamente cuántos años tenía pero que calculaba que tenía unos 120 o 130 años (Relato: 2). Don Ignacio, junto a su esposa, nos relató ocho cuentos relativos a los gentiles, al Tiempo Oscuro, al Inka, al tiempo en el que los animales se convertían en gente y un cuento De nuestra madre María.

Luego, visitamos, también en su casa, a doña Santusa Pusari de 90 años, una hermosa anciana de cara bonachona que tenía la cabeza completamente blanca. Ella nos relató siete cuentos relativos al Nayra Timpu (Tiempo Antiguo), a historias del tiempo en el que los animales se convertían en gente y un relato del Ch’amak Timpu o Tiempo Oscuro.

Al día siguiente, en nuestro recorrido por la Isla, yendo hacia Ch’alla, nos encontramos con don Juan Quispe Mendoza quien nos contó tres relatos relativos al Tiempo Antiguo y al Inka. En esta misma instancia entrevistamos a doña Nicolasa Ramos, de 80 años, quien nos narró seis relatos, cinco de animales y uno del Inka.

Las dos narradoras y los dos narradores nos relataron sus cuentos en aymara, de los cuales se ha seleccionado, como cuentos locales de la Isla, sólo los relatos relativos al Inka.

Descripción de los Cuentos del Inka y los Chullpas

El cuento uno titulado Ch’amak Timputa (El Tiempo Oscuro), narrado por doña Santusa Posari refiere que el Inka, en el Tiempo Oscuro, construyó con los gentiles las ruinas que hoy se observan en la Isla del Sol. Doña Santusa dice enfáticamente: “Vayan a ver toda la parte alta de la Isla, todas esas construcciones las hizo el Inka a puro hondazos, en el Tiempo Oscuro”.

El Cuento dos Jintilinakata (De los gentiles), narrado por don Ignacio Quispe refiere que los gentiles o las momias de la humanidad del Tiempo Oscuro, son seres vivos. Don Ignacio relata su experiencia de haber conversado con una Awicha (Abuela ancestral) que encontró al excavar la tierra, realizando sus tareas agrícolas.

El cuento tres Jintilinakampita Inkampita (De los gentiles y el Inka), narrado por don Ignacio Quispe y su esposa, refiere, al igual que el cuento uno, que las ruinas de la Isla fueron construidas por los gentiles y el Inka: el Inka era el patrón y los gentiles sus peones. Don Ignacio afirma que las paredes de piedra que se ven cerca de la casa de Hacienda fueron mandadas a hacer por el Inka.

El cuento cuatro Inkan sarnaqawipata (De las huellas del Inka), narrado por don Ignacio Quispe y su esposa, refiere que el Inka trajo el agua de las piletas de la entrada a la Isla, desde Cusco; habla de los Caminos del Inka ubicados en Ch’alla, y cómo cuando iba a salir el sol el Inka ocultó el oro en el lago.

El cuento cinco Awichanakasata Achachilanakasampita (De nuestras abuelas y abuelos), narrado por don Ignacio Quispe y su esposa, es en sí un relato testimonial referido conjuntamente entre don Ignacio y su esposa. Juntos evocan los recuerdos de sus abuelas y abuelos que vestían aun la indumentaria propia del tiempo de los Inkas, luciendo todavía sus joyas y sus largas trenzas como atributo propio de mujeres y hombres. Refieren luego su memoria del ‘Asint Timpu’(Tiempo de Hacienda), tiempo en el que los isleños tienen que dejar todos sus usos y costumbres para someterse a las leyes del Estado boliviano.

El cuento seis Inka Karina (La Cadena del Inka), narrado por don Juan Quispe Mendoza, refiere que el Inka vino a a la Isla del Sol de Tacna, por debajo de la tierra. Al salir el sol, el Inka metió su oro al lago. Ahí en el fondo del lago, cerca a la pampa de las ruinas, está la cadena del Inka resguardada por una serpiente de tres cabezas rojas.

El cuento siete Sirpintita (De la serpiente), narrado por don Juan Quispe Mendoza, refiere que la serpiente guardiana del oro del Inka no deja que nadie se acerque a la cadena del Inka. Según los relatos, esta área del lago tiene “encanto”, es decir que tiene el poder de transtornar, de anular la voluntad y de hacer desaparecer a los incautos que se introducen en este espacio.

El cuento ocho Inkanaka (Los Inkas), narrado por doña Nicolasa Ramos, refiere que en el tiempo de las abuelas y los abuelos, los Inkas estaban viviendo en las ruinas. Doña Nicolasa refiere la experiencia de su abuela.

 

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