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Mitos y Cuentos de Norte Potosi

LA FIESTA, EL INKA Y EL TÍO: TEMAS RECURRENTES DE LA TRADICIÓN ORAL DE NORTE POTOSÍ

Lucy Jemio Gonzales

Del trabajo de campo y de la selección de los relatos

En diciembre de 1992 viajamos a Norte Potosí en el marco del Proyecto de Investigación del Archivo Oral de la Carrera de Literatura. Visitando varios pueblos de Norte de Potosí, logramos recopilar relatos de su tradición oral en las poblaciones de Altomerqarmaya, Cala Cala, Quywaruna, comunidad Llallagua, comunidad Jarana, Merq’armaya, Cayo Aroma, Jarana, Ocurí,Llallagua Uncía y Chayanta.

El grupo de investigadores del Taller de Cultura Popular de la Carrera de Literatura estuvo constituido por los estudiantes: Serapio Canales, Heriberto Cuenca, Olga Chuquimia, Eva Durán, Aurelia Nicolás, Mabel Vargas y por la Docente Lucy Jemio. Fuimos a realizar el trabajo de recopilación como parte del plan de trabajo del Taller en la gestión 1992, aprovechando la gentil invitación de Aurelia Nicolás(+) quien nos ofreció hospedaje en su casa de Uncía.

Emprendimos el viaje en el bus de la Facultad de Humanidades conducido por Celso Apaza. Llegamos a la casa de Aurelia por la noche y fuimos acogidos cordialmente por el papá y otros familiares de ella. Después de haber descansado, al día siguiente, Aurelia y su papá nos mostraron el pueblo y planificamos recorrer las poblaciones aledañas para después dirigirnos a Chayanta. Organizamos nuestro recorrido con el interés de visitar preferentemente las poblaciones rurales que conviven con sus prácticas culturales andinas ancestrales ligadas a la práctica intergeneracional de la transmisión de sus conocimientos a través de la oralidad.

En el recorrido planificado nos encontramos más con poblaciones desoladas que con gente: llegamos a pueblos casi completamente abandonados, las casas estaban cerradas y algunas muy deterioradas, no se veía a nadie por ahí. Cuando encontrábamos alguien con quien hablar, esta persona nos decía que la gente se fue del pueblo a la ciudad, o a otros lados, en busca de trabajo y que la poca gente que vivía ahí estaba en sus faenas de campo, fuera de su casa, pastoreando su ganado o trabajando en la chacra.

La mayoría de los pobladores salen temprano y vuelven a sus casas tarde, ya entrando la noche: esa es su vida. Entonces, en general, no fue fácil encontrar gente que nos contara sus cuentos. Cuando encontramos gente hicimos lo posible por entablar conversación y plantear adecuadamente nuestro interés para registrar mitos y cuentos de la tradición local.

Tener el bus de la Facultad a nuestra disposición fue una ventaja, porque podíamos recorrer y realizar el trabajo de búsqueda de narradores orales por diferentes poblaciones. Sin embargo, en este trabajo una limitante fue el idioma, pues no todos hablábamos quechua, la lengua predominante en esta región. Dos estudiantes del grupo, Aurelia Nicolás y Eva Durán, eran las únicas que hablaban quechua y así se constituyeron en las mediadoras de la comunicación con los pobladores.

En toda la experiencia de los diferentes trabajos de campo que hemos realizado, tanto en las tierras altas como en las tierras bajas de nuestra Bolivia, hemos visto siempre que los narradores orales, aun sabiendo el castellano, prefieren contar sus saberes en su propio idioma.Personalmente yo lamentaba mi imposibilidad de comunicarme directamente con los narradores orales y así se los hacía saber, comentando que sólo hablaba aymara. En algunas ocasiones me encontré con gente trilingüe y con plena disposición para contarnos sus saberes en aymara, aproveché todas estas ocasiones. Por su parte los estudiantes que no hablaban ni quechua ni aymara igualmente se esforzaron por encontrar personas dispuestas a contar sus saberes en castellano.

De ese modo llegamos a grabar un conjunto de 31 casetes de audio que representan aproximadamente 31 horas de grabación. En estos 31 casetes se registra un total de 429 relatos en quechua, aymara y castellano que contienen mitos, cuentos, tradiciones, testimonios, anécdotas y diferentes datos culturales de esta región. El producto total de este trabajo de recopilación tiene predominancia de registros en quechua. Por nuestro desconocimiento de este idioma, no fue transcrito ni sistematizado sino hasta esta oportunidad. Gracias a la realización de este Proyecto financiado con recursos IDH fue posible la transcripción y traducción y fundamentalmente su publicación. En el Archivo de la Carrera de Literatura teníamos transcritos a máquina de escribir sólo cinco casetes grabados en quechua (los casetes 9, 10, 11, 12 y 17). Contratamos, para este proyecto, los servicios de Carmen Villena Villegas para la transcripción y sistematización de los relatos de la Tradición Oral Norpotosina y los servicios de Lilian Escóbar para la revisión de la transcripción existente y su correspondiente sistematización y digitalización.

Por la urgencia realizamos un trabajo de transcripción y traducción selectiva de los 26 casetes que estaban guardados en el Archivo, desde el año 1992. Carmen escuchó los 26 casetes uno por uno, identificando las narraciones en quechua y tomando notas de sus contenidos. Luego, en una reunión con la coordinadora, en base a los apuntes y de acuerdo al objetivo del proyecto de publicar sólo los relatos con particularidades locales, seleccionamos un conjunto de relatos quechuas para su correspondiente trascripción y traducción. Por otro lado, identificados los contenidos de los casetes, se asignó a los auxiliares del proyecto la transcripción de los relatos registrados en aymara y en castellano. Finalmente seleccionamos del conjunto total de las transcripciones, los 24 relatos para esta publicación.

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