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Mitos y Cuentos Chiquitanos, Guarayos, Movimas y Mosetenes

La predisposición para el diálogo de parte de los honorables visitantes amazónicos resultó muy ponderable para el objetivo del proyecto. Lamentando el abandono de la lengua y de la cultura propia de parte de las generaciones jóvenes, nos refirieron los mitos y cuentos de sus tradiciones orales remitiéndose a la memoria mítica ancestral, a la memoria histórica testimonial, directa e indirecta, y a sus vivencias diarias. Las entrevistas registradas permiten una lectura y una comprensión contextual adecuada de los mitos y cuentos en un marco de dimensiones culturales múltiples.

Seleccionamos los relatos de los hermanos chiquitanos Pedro Ipamo y Lorenzo García; del hermano guarayo Gregorio Aricoy y del hermano movima Erlan Rojas.

Pedro Ipamo inicia su relato evocando recuerdos traumáticos de su vida escolar en relación a la lengua y la cultura propia.

Ahora en 500, años casi todo se ha perdido, pero estamos todavía aquí. Con la ayuda de ustedes podemos hacer algo todavía. Yo me siento de verdad muy triste, con mi cultura, con mi lengua, que ya está casi, casi por ahí. Yo por lo menos sé todavía hablar el bésero. Mis hijos ya sólo entienden algunas palabritas. Y yo creo que de igual manera pasa con el aymara, no sé. Pero, aquí estamos para poder aportar por lo menos una palabrita, para hacer algunos libros para que el país llegue a conocer (Pedro Ipamo)5.

Pedro Ipamo y Lorenzo García narraron alternativamente mitos y cuentos. Según estos hermanos chiquitanos, los Jichis6 son los Dueños7 de todo lo que es la naturaleza: del monte, de los cerros, de los ríos, etc. Los Jichis son, pues, reconocidos como dioses, con los cuales la gente mantiene relaciones de respeto, normadas por prescripciones y prohibiciones ancestrales:

Yo diría que ellos son como la segunda persona del ser divino. Para nosotros los Jichis son también buenos preservadores de la naturaleza, pero también son peligrosos(…) Antes de ingresar al monte, siempre hay que pedirle permiso primero a los Jichis, creo que lo más pertinente es hacer un pequeño ritual para pedir a los Dueños de los animales, a los Dueños de los cerros. Por ejemplo, hay que pedirle permiso al Dueño de los peces, hay que decirle: yo quisiera que me dé unos cuantos pescaditos para mí, para la sobrevivencia de la familia. Igual cuando uno va a cazar al monte. Yo sé que esto ya poco se practica. Así hacían antes, nuestros abuelos(...) Eso es parte de la sabiduría, de los saberes de nuestros abuelos. Es cuestión de pedir permiso, de dialogar y hablar. Y esa es la ceremonia ritual, muy breve, para utilizar la riqueza de la naturaleza (Lorenzo García).

Gregorio Aricoy, Vicepresidente de los ancianos de Ascensión de Guarayos, en su primera entrevista (junio 2007), manifestó su preocupación por la pérdida de los recursos naturales y los valores tradicionales:

Cada uno de nosotros tenemos nuestra cultura. Nosotros no queremos perder nuestra cultura. Con estos años que estamos avanzando, se está también perdiendo las lenguas. Estamos en el país, rodeados con diferentes lenguas, y es así que ahora nosotros rogamos que cooperen a nuestras lenguas (…) En nuestras tierras bajas, tanto que los abuelos conservaron aquellos años, ahora ya se está terminando. Yo creo que aquí no se siente, pero en nuestras culturas se está sintiendo mucho, de todo se está perdiendo: los animales silvestres, los vegetales, el pescado. ¿Por qué se está perdiendo? Porque ya la gente es otra, otros han ido a vivir a nuestras culturas y no les interesa cuidar nada. En primer lugar, ya se han atajado los ríos, el río ya no tiene corriente. En segundo lugar, los manantiales, tan ricos en nuestras comunidades. Y ahora todo se está perdiendo. Se está cerrando. Es una pena para nosotros. Es una lástima porque nuestro abuelo sentía mucho por estos manantiales, por esos ríos, por esas montañas (Gregorio Aricoy).

Don Gregorio, rememora las prácticas culturales ecológicas tradicionales, de profundo respeto a la naturaleza y hace énfasis en la relación afectiva con que los antepasados cuidaban el entorno natural. Casi en tono imperativo recomienda:

Expliquen lo que nosotros estamos explicando. Hagan libros para que también la gente que va de ida10 lea, para que también ellos sepan cómo tiene que estimarse, cómo hay que estimar al mundo, cómo tiene que estimar nuestro país (Gregorio Aricoy).

Respondiendo a nuestro interés de registrar mitos y cuentos, don Gregorio evoca los relatos ancestrales míticos relativos al inicio de la vida. Remontándose a ese tiempo primigenio refiere las historias según las cuales los abuelos fueron favorecidos por la bondad del Abuelo11 Ava’ängi:

Todos los pueblos tenemos un Abuelo, el Abuelo de los guarayos es Ava’ängi que ha sido un guarayo neto. Nuestros abuelos nos contaron que el mundo ha sido creado por el Abuelo Ava’ängi, somos nietos de él, de ahí vienen nuestras raíces. Ellos comenzaron cuando el mundo todavía estaba desierto. Cuando el agua no había, todavía no había ni árboles, solo habían pajitas. Ellos comenzaron a trabajar, a sembrar, primero, sembraron yuca, esa es una historia (Gregorio Aricoy).

Con ese preámbulo, don Gregorio pasa a relatarnos mitos, cuentos y tradiciones de su pueblo. Finalmente, en su segunda Entrevista (octubre de 2007), nos refiere la historia del establecimiento del pueblo de Ascención de Guarayos, promovido por la visita y requerimiento de un fraile. Los guarayos se habían resistido a dejar su modo de vida, pero ante la insistencia reiterativa de aquel sacerdote, el jefe de ellos optó por bajar la guardia:

Tenemos que salir. Vamo a formarnos un pueblito pa nosotros, el padre nos va a ayudar, hay aquí el camino que lleva a Trinidad, al Beni, allá vamo a ir. Allá hay un lago y un río, nosotros vamos a hacer nuestro pueblo allá, porque el padre nos va ayudar dijo el jefe. (Gregorio Aricoy).

Don Erlan Rojas, movima, en su primera entrevista, aludiendo a la historia del pueblo movima que era nómada y peleaba por tierras con los cayubaba, pasa a referir aspectos relativos a la creación de los primeros pueblos de los movima y su encuentro con los jesuitas:

Entonces, los jesuitas fueron los que ya pusieron los nombres de ‘San’. San Lorenzo, San Francisco, donde vivían los movimas y luego Santa Ana donde ya se pobló, donde ya hicieron la ciudad, que actualmente ya es Santa Ana de Yacuma, así fue el comienzo de los movima (Erlan Rojas).

Posteriormente, don Erlan refiere datos de la continuidad cultural que caracteriza su relación con su entorno natural:

Nosotros seguimos conservando los saberes, sabemos de que hay un Dueño de la naturaleza pero ya no hay donde pedir, porque ya no hay donde cazar, ahora ya todo es al revés, ya no le pedimos al Caychu, sino que le pedimos al ganadero, para poder entrar al alambrado (…) Igual, en el agua hay uno que protege a los animales, le llamamos caychu, el bola que quiere decir un viento que protege, es otro espíritu que protege todos los seres vivientes del agua, los peces, el caimán, todo lo que es acuático (Erlan Rojas).

Don Erlan habla de la funcionalidad de los cuentos como medios de transmisión de conocimientos en las sociedades orales. En estas sociedades los saberes eran administrados por los sabios que tenían un conocimiento completo de su entorno natural:

Nuestros ancestros, para educar a la niñez, les transmitían el conocimiento por medio de cuentos. Ellos, desde luego, no sabían leer ni escribir, ellos se entendían de otra forma, traspasaban por medio de cuentos, esa era la forma de vida. Los grandes sabios eran los que manejaban los conocimientos y no querían que los hijos aprendan a leer y a escribir para no perder lo que es el conocimiento de ellos mismos. Ellos que no sabían ni leer ni escribir, sabían cuándo iba a llover, sabían cuándo se iba a inundar una parte donde estaban. Tenían grandes conocimientos, se guiaban por medio de los astros (Erlan Rojas).

En su segunda Entrevista, aclara la mala interpretación de los medios de prensa de las ciudades que hablan de chaqueos en las tierras bajas, ignorando que la humareda que contamina el medio ambiente es consecuencia del fuego que escapa de los potreros que queman los grandes empresarios, provocando incendios de consecuencias muy lamentables para ellos.

Al igual que todos los hermanos amazónicos con los que nos reunimos en aquella oportunidad, don Erlan nos narró también algunos cuentos orales que aprendió de sus mayores.

Acorde a los objetivos del Proyecto, de publicar los relatos de la tradición oral sin desconectarlos de sus contextos, presentamos los mitos y cuentos de los hermanos amazónicos acompañados de algunos relatos culturales y testimoniales.

Segunda parte

La segunda parte de este libro está constituida por relatos de la tradición oral de los mosetenes de Covendo recopilados en octubre de 1995 en ocasión de su estadía en La Paz en la lucha por sus reivindicaciones sociales.

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