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Mitos y Cuentos Tacanas

El mundo tacana Desde su voz a nosotros

Vanessa Alfaro Flores

Los relatos orales tacanas recopilados y entregados a ustedes en este pequeño texto no sólo proporcionan la posibilidad de conocer su modo de vida, sus costumbres, su cultura o sus ritos de paso por este mundo, lo que le entregan, en realidad, es la posibilidad de ver a través de sus ojos, de sentir el monte a través de su piel, quedar temblando al oír el rugido del tigre en plena selva, o reírse de las travesuras de los monos juguetones que se cuelgan de los grandes árboles. A través de la voz de sus narradores, verá y sentirá lo que muy pocos han tenido la posibilidad de disfrutar: el mundo tacana vivo.

Población tacana actual

Según el Instituto Nacional de Estadística de Bolivia5, el grupo étnico tacana tiene una población actual de 8.234.325, distribuida en los departamentos de La Paz, Beni y Pando; provincias Iturralde, Ballivián, Madre de Dios y Manuripi; Municipios, Ixiamas, San Buenaventura y San Pedro. Sus principales núcleos de asentamiento están en Ixiamas y Tumupasa.

Pese a estos datos, el grupo tacana tiene un alto riesgo de desaparecer. Cada vez son más los jóvenes tacana que reniegan de su origen e inmigran a las grandes urbes en busca de un futuro que les parece más apetecible. Un mundo moderno que les brindará las comodidades, las satisfacciones y las seguridades que parece ya no encuentran en su mundo de origen.

Pero, este tipo de transición o desculturización comienza en el mismo núcleo cultural y familiar. La descalificación de la cultura comienza con la negación de la propia lengua. Así, poco a poco, el idioma tacana se va perdiendo. Uno de los narradores, Apolinar Pinto Durán de 66 años, cuenta la historia de una abuela que le habla a su nieto en tacana “y el nieto se enoja y le habla en castellano; ya no quiere seguir su idioma”6. Ahora, sólo en sus fiestas los ancianos se amanecen contándose chistes en tacana, refiere el anciano.

De aquí la importancia de este tipo de proyectos de conservación y difusión de relatos tradicionales, ─las narraciones originales de los relatos seleccionados en este libro se encuentran el Archivo oral de la Carrera de Literatura de la UMSA─ desde donde le será posible estrechar lazos desde el conocimiento y re-conocimiento con este grupo indígena hermano.

Su historia

Los primeros datos documentados que se tienen sobre los tacanas nos remiten a la época incaica. Así, se sabe que durante el proceso de expansión de los incas hacia tierras bajas, estos tuvieron contactos con este grupo étnico. De estos encuentros se da cuenta en las crónicas de Guamán Poma de Ayala, Cieza de León y Garcilaso de la Vega. El inka Inga Roca “para pacificar a los “chunchos” (que era como los de tierras altas llamaban a los de piedemonte, especialmente a los tacana) les hizo creer que era un tigre-gente y les llevó la coca (Poma, 1987: 148-149)

Las huellas de este contacto aun se observan en las poblaciones tacana. Algunos narradores refieren que en varias ocasiones se encontraron vasijas con esqueletos enteros adentro (Chullpas), “Y eso se halla aquí por la orilla del río, aquí en esta calle, cada año derrumbe, derrumbe; y se hallan muchos, así grandes algunos, con huesos dentro tazones no, cerrados hasta arriba, los cántaros. Cómo meterían a los muertos ahí porque están los restos enteritos” (Pinto, 19).

A finales del siglo XVII, los franciscanos ingresaron a la región habitada por los tacanas. Pero, las misiones permanentes no fueron fundadas sino hasta principios del siglo XVIII.

Durante gran parte del Siglo XIX y la primera mitad del Siglo XX, los Tacana sufrieron significativas movilizaciones, debido a la explotación de la quina, la goma y el caucho en la zona. “El auge de la quina o cascarilla primero (1850-70) y el del caucho después (1880-1900) atrajeron una invasión de colonizadores de todo tipo. La demanda de mano de obra en ambos sucesos socioeconómicos devino en persecución (correrías) a los indígenas, que prácticamente fueron exterminados por matanzas, trabajo esclavo y el traslado de familias enteras a los gomales del norte”8. Sin embargo, durante mucho tiempo estuvieron privados de las comodidades modernas. Así lo comenta un narrador:

Antes poco viajaban a La Paz. Al viajero se los despedía. Y cuando llegaba se le hacía el recibimiento. Un periódico, por ejemplo, pasaba por todas las manos de los que querían informarse, daba vuelta a todo el pueblo. La primera radio a transistor llega en 1955 o 1956. Era una gran novedad para nosotros y los chicos pensaban que en el interior de cajita había alguien que hablaba. La casa del que tenía una radio era visitada por muchos (Molina, 53).

Por los años 20, cuenta la gente del lugar, que la población sufrió una epidemia de sarampión. Los pobladores refieren que por entonces morían de tres a cuatro personas por día. Crisis en las que recibieron muy escasa ayuda del Estado boliviano.

Al parecer, en la primera mitad del siglo XX, la región habitada por el pueblo tacana recibió una gran cantidad de inmigrantes europeos. Migración que ha dejado muchos descendientes dentro de la población.

Vinieron parece, tal vez, por la Segunda Guerra Mundial, todo eso. Muchos escaparon y se vinieron, tuvieron familia. Esos son la descendencia de esa gente que hay. Había Hirose Nayamo, Kikuna Naguya. Había de españoles Dieguez, que queda la descendencia…el mío que era brasilero, Pinto. Aquí era curioso había un brasilero Pinto, un judío Pinto, argentino Pinto, peruana Pinto y boliviano Pinto (Pinto, 6).

A finales del siglo XX, la población aun se quejaba de la falta de servicios básicos, y del olvido de las autoridades hacia la población. Antes de la construcción de las carreteras, la población era abastecida por comerciantes que llegaban al pueblo en lanchas a motor, y se convocaba al pueblo por un tamborilero que tocaba en las puertas de la iglesia.

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